La poda a finales del invierno: cómo hacerla correctamente
¡El final del invierno es el momento perfecto para podar! Descubre qué árboles y arbustos puedes podar a finales del invierno, además de consejos para utilizar de forma sostenible los restos de la poda.
¿Por qué es tan importante la poda en invierno?
El invierno es la época de reposo de muchos árboles y arbustos, lo que lo convierte en el momento ideal para podarlos. Dado que en enero y febrero las plantas no invierten energía en crecer ni florecer, las heridas de la poda cicatrizan mejor y la planta queda perfectamente preparada para la próxima temporada. Además, se ve bien la estructura de los árboles y arbustos, ya que no hay hojas que obstaculicen la vista.
¿Cuándo se permite la poda?
A partir del 1 de marzo entrarán en vigor las disposiciones legales sobre la protección de las aves: a partir de entonces, estará prohibido realizar podas intensas para no poner en peligro a las aves que están incubando. Por lo tanto, quienes tengan previsto realizar podas importantes en árboles frutales, arbustos o setos deberían aprovechar los meses de invierno, ya que a partir de marzo solo se permitirán podas suaves de formación y mantenimiento.
¿Qué arbustos y árboles se deben podar a finales del invierno?
El final del invierno es el momento ideal para podar muchas plantas, ya que se encuentran en fase de reposo y la estructura de las ramas es fácilmente visible sin follaje. Los árboles frutales como los manzanos, los perales y los membrillos se benefician ahora de una poda de formación o de aclareo. Los arbustos de bayas, como las grosellas y las grosellas espinosas, también se pueden podar en febrero. Los arbustos ornamentales que florecen en verano, como la buddleia, se pueden podar enérgicamente, mientras que los que florecen temprano solo se deben podar después de la floración. Las plantas de seto también se pueden podar enérgicamente hasta finales de febrero, después de lo cual se aplica la protección de las aves. Los árboles caducifolios robustos, como el haya, el tilo y el olmo, también se pueden podar durante este periodo, preferiblemente en días secos y sin heladas. La lavanda también necesita una poda a finales del invierno: entre finales de febrero y mediados de marzo, los viejos brotes florales se recortan hasta dejar solo unos pequeños muñones, para que el semi arbusto se mantenga compacto y vuelva a brotar con fuerza en primavera.
¿Cómo se debe proceder con la poda?
Antes de empezar a podar, asegúrese de que las herramientas estén limpias y afiladas. Limpie y desinfecte las tijeras y sierras para no transmitir enfermedades. Es importante realizar un corte limpio, ya que facilita la cicatrización de la herida y protege a sus plantas.
Consejos de poda para principiantes:
- Tenga en cuenta el clima: pode solo en días secos y sin heladas.
- Elimina primero la madera muerta, enferma o dañada, ya que esto reduce el riesgo de enfermedades y alivia la planta.
- Menos es más: es mejor realizar pequeñas correcciones periódicas que cortes radicales.
En caso de duda: comience con brotes débiles, ya que la planta perdona más fácilmente los pequeños errores.
¿Dónde tirar los restos de poda?
La poda se puede aprovechar de dos maneras sostenibles: las ramas sanas, los restos de arbustos y las hojas de la poda se pueden echar al compostador, preferiblemente trituradas, para que se descompongan más rápido y mantengan el compost suelto. Así se crea un valioso humus para sus parterres. El material enfermo no debe echarse al compost, sino desecharse con los residuos verdes.
Las ramas gruesas, por ejemplo, de los árboles frutales, son adecuadas como capa inferior en los parterres elevados. Esta capa de madera gruesa sirve como drenaje, garantiza una buena ventilación y permite que el exceso de agua se escurra. De este modo, se evita el encharcamiento y se crea un parterre elevado estable y saludable.